Dormitar es para todo artista, especialmente el narrador, un medio indispensable de percepción y de defensa frente a la concreción cortante del entorno excesivamente próximo. Por un lado, concentrarse, trasponerse por otro, desmadejarse hasta el atontamiento y la auto renuncia...los gansos, antes de despegar del suelo, tienen que crear un estado de ánimo propicio para volar. El estado de ánimo propicio para volar del escritor quizá surge de su estupidez e indolencia.
Botho Strauss (1944)

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