miércoles, 22 de octubre de 2014

Festejo fatal


Hace unos días el centrocampista de 23 años Peter Biaksangzuala, del Bethlehem Vengthlang de la liga de fútbol india, logró marcar el gol del empate de su equipo frente al Chanmari West FC. Sin saberlo festejó con inusitado ímpetu el que a la postre fue el último gol de su vida. Tras dar varias volteretas en el aire sufrió una caída que le provocó severos daños en su espina dorsal de los cuales no logró recuperarse.


El encuentro se disputó en el Estado nororiental indio de Mizoramel dentro del marco de la tercera jornada de la Mizoram Premier League (MPL). En el minuto 62 Biaksangzuala enganchó dentro del área un despeje del portero, tras un lanzamiento de falta de su equipo y logró el empate a uno. El jugador, presa de la emoción, llevó a cabo un acrobático festejo que le provocó una mala caída sobre su cuello, quedando inconsciente. De inmediato fue rodeado por sus compañeros, que en vano intentaron reanimarle. Tras estar internado varios días y sometido a tratamientos intensivos, el jugador falleció. Murió a las siete de la mañana del domingo (hora local) en el Hospital Civil de Aizawl, donde permanecía ingresado desde el martes.


La MFA organizará un partido en memoria del futbolista cuyo número 21 será retirado por el Bethlehem. Seguro que a partir de ahora serán muchos los jugadores que se lo piensen bien antes de festejar un tanto dando volteretas.

martes, 21 de octubre de 2014

Mr. Pharmacist



Debuta The Fall en el tablado 77 con Mr. Pharmacist, un tema incluido en su noveno álbum de estudio, Bend Sinister, de junio de 1986.

Este grupo de culto inglés, liderado por el carismático y cínico Mark E. Smith es dueño de una rica discografía, surgió en 1976 en Manchester y se mantiene en activo, rumbeando con ímpetu y una inagotable creatividad hacia su cuarta década de existencia. Como curiosidad cabe destacar que el nombre del grupo proviene del título de una novela de Albert Camus. 


La letra:

Mr pharmacist
Can you help me out today
In your usual lovely way
Oh mr pharmacist I insist
That you give me some of that vitamin c
Mr pharmacist
 
Dear pharmacist won’t you please
Give me some energy
Mr pharmacist

Hey mr pharmacist
I’ll recommend you to my friends
They’ll be happy in the end
Mr pharmacist can you help
Send me on a ’delic kick
Mr pharmacist

Dear pharmacist use your mind
You better stock me up for the wintertime
Mr pharmacist

Hey mr pharmacist
Words cannot express
Feeling I suggest
Oh mr pharmacist I can plead
Gimme some of that powder I need
Mr pharmacist

Dear pharmacist I’ll be back
With a handful of empty sack
Mr pharmacist

lunes, 20 de octubre de 2014

Humor 77 (14)


Esta decimocuarta entrega sentará como un culatazo en la boca del estómago a todas esas testas bienpensantes pues rezuma un espeso humor negro crudo e inmisericorde. Desfilan niñas muertas y desaparecidas, se somete al escarnio público a seres con síndrome de down y también hay buenas dosis de machismo y racismo, de todo para escandalizar y dejar con los ojos en blanco a todos esos sosos individuos comedidos y contemporizadores.

domingo, 19 de octubre de 2014

Rufianes, pillos y tarados


Volviendo al tema del ejercicio de poder diremos que es precisamente esa capacidad de gobernar al capricho y voluntad, con total impunidad, sin que las provocaciones y los desmanes acarreen consecuencias graves; esa condición cercana al absolutismo es la que eleva al gobernante a cotas superiores, a grados superlativos de poder. A esa sensación de ingravidez, de no depender ni siquiera de la palabra dada, se la conoce como «erótica del poder».

Entre nosotros, de la misma manera que con el universo lo bordó, con el ser humano no estuvo a la altura de lo que esperaban crítica y público. Renegando del resultado, en un acto de suprema crueldad, dejó en manos de ese «ser» la administración de su obra, y para remate, a través de una extraña maniobra parecida al juego de los sobres del «Un, dos, tres...», le brindó la posibilidad de ser bueno o malo gracias a un resorte que dio en llamar «libre albedrío». El hombre, haciendo uso de su poderío, eligió ser un cabrón con pintas y decidió mutar su condición de administrador en la de propietario de la finca, lo que le valió el primer cese por apropiación indebida, con expulsión del Paraíso incluida. Hay que tener en cuenta que en los juicios divinos no existe la prescripción del delito, por lo que el delincuente, a diferencia de los juicios terrenales, devuelve lo sustraído. Ese vicio transformista de hacerse propietario de lo que se administra se arrastra hasta nuestros días y nos hace pagar un alto precio a los que vivimos en este sistema llamado democracia, gracias al cual algunos elegidos por el pueblo usan el «libre albedrío» con nuestro patrimonio, y lo ponen a nombre de sus amigos en una maniobra bautizada con buen criterio «privatización», que consiste en echar a la talega lo que antes estaba a la vista para uso y disfrute de todos. Esta iniciativa emprendedora convierte al que la practica en «liberal en economía» y al que la contempla en «expoliado mortis».

Recordemos que nos criamos entre pillos, piratas, ninfas y rufianes cuyos referente moral y máxima aspiración social eran los hidalgos, que si demostraban ser tales, estaban libres de sus obligaciones fiscales. ¿Quién no tiene un polo rosa para lucir en primavera y ejercer de patriota envuelto en la bandera de la invisibilidad tributaria? El pringao, también conocido como pueblo llano, y soberano en período electoral.

El español tiene alguna tara de diseño adquirida durante su evolución, que, dicho sea de paso, no ha sido mucha, pues tiende más bien a lo contrario, a la involución (producto de la cual surgen creaciones intelectuales exclusivas como el «vivan las cadenas», el «muera la inteligencia» o el «viva la muerte», de las que se siente muy orgulloso). 


El Gran Wyoming (1955), de su libro "No estamos locos" (2013).